La ansiedad así como el estrés no son buenos compañeros de viaje.
El estrés se define como la situación anímica creada por la influencia de estímulos externos conocidos como agentes estresantes, los cuales, cuando se presentan, alteran o modifican la sensación de bienestar físico y mental. Este estado de ánimo, si se mantiene por un tiempo indefinido o aumenta de forma progresiva en intensidad, puede dar lugar en determinadas personalidades a situaciones o estados de ansiedad.
El estrés puede ocasionarnos problemas de salud, así como alteraciones en nuestra forma de ser, nuestro carácter, etc.
Por todo ello, es importante que te sientes a leer este post, cojas aire y grites: ¡estrés fuera!
Muchas veces nos tomamos en broma esta situación en nuestra vida. Las carreras, el trabajo, problemas familiares o laborales..., pueden hacernos acabar inmersos en una situación de estrés o ansiedad de la que no siempre es fácil salir por sí solos.
Entonces, ¿cómo reacciona el cuerpo frente al estrés?
Ante acontecimientos o estímulos determinados iniciamos los mecanismos de adaptación en los cuales tanto el sistema nervioso autónomo, como determinadas glándulas endocrinas (hipófisis y suprarrenales), producen secreciones que nos ayudan a responder de forma adecuada. Esta respuesta la desencadena el sistema nervioso autónomo o simpático que estimula a hipófisis y suprarrenales y pone en circulación en el torrente sanguíneo cantidades aumentadas de cortisol y de adrenalina.
Estas hormonas, segregadas en situaciones de estrés, tienen acciones orientadas a la adaptación y la supervivencia, para así mantener la integridad. Actúan sobre el cerebro aumentando el estado de vigilia y su oxigenación.
En la sangre, aumentan los niveles de glucosa, y sobre el corazón y los pulmones influyen acelerando el ritmo y la mejora del rendimiento. Producen una vasoconstricción periférica, para aumentar la oxigenación de los órganos centrales, las pupilas se dilatan y se produce una llegada de mayor cantidad de sangre y de oxígeno a los músculos.
Si esta situación se mantiene por largo tiempo y no somos capaces de controlar y dominar sus efectos, nuestro organismo y nuestra mente se acabarán por resentir, dando lugar a los efectos perjudiciales que el estrés causa en las personas que lo padecen.
Ahora bien, ¿estás estresado?
A veces no es fácil saberlo. Algunos “síntomas” comunes del estrés son los siguientes:
Si te encuentras estresado, es necesario que no esperes más y le pongas remedio antes de que sea tarde. A continuación te dejamos algunos consejos:
Mantente activo.
Es frecuente escuchar a la gente decir: “no paro de hacer cosas para no pensar” Y la verdad es que no les falta razón, aunque cuidado porque “no parar” puede acarrear más estrés.
Cuando hablo de estar activo me refiero más a practicar deporte.
Para reducir el estrés se recomienda realizar ejercicio físico puesto que el deporte libera las endorfinas que te hacen sentir bien y otros químicos neurales naturales que aumentan la sensación de bienestar.
Come sano.
Una alimentación sana y equilibrada es una parte muy importante del cuidado personal. Evita los fritos, las grasas saturados, los alimentos precocinados y los azúcares.
No fumes, ni bebas alcohol.
Estos hábitos pueden dañar tu salud.
La meditación también ayuda
No es ninguna tontería. Durante la meditación, enfocas tu atención y acallas la corriente de pensamientos confusos que pueden estar llenando tu mente y causando estrés. La meditación puede transmitir una sensación de calma, paz y equilibrio que puede beneficiar tanto tu bienestar emocional como tu salud general. ¡Pruébalo!
Ríe a carcajadas y piensa en positivo.
Un buen sentido del humor no puede curar todas las dolencias, pero puede ayudarte a sentirte mejor
Del mismo modo, evita los pensamientos pesimistas.
Duerme lo suficiente
Y la calidad y cantidad de sueño que tengas puede afectar tu estado de ánimo, nivel de energía, concentración y funcionamiento general. Se recomienda dormir al menos 8 horas diarias.
Busca asesoramiento
Si no consigues mejoras, no te precoupes. Pide ayuda de un profesional. La terapia también puede ser una buena idea. Los asesores profesionales o terapeutas pueden ayudarte a identificar las fuentes de estrés y aprender nuevas herramientas de afrontamiento.
Espero que estos consejos ye ayuden a librarte del estrés.