¿Has escuchado alguna vez la expresión “envejecimiento digital"? Durante el día, la piel está expuesta a múltiples agresiones externas que generan un exceso de radicales libres, dando lugar a lo que se conoce como “estrés oxidativo”, una de las causas del envejecimiento cutáneo.
El mundo ha cambiado y nuestra vida gira en torno a los ordenadores, móviles o pantallas de televisión. Además, estamos expuestos constantemente a lámparas LED, luces fluorescentes o bombillas de bajo consumo.
Según varios estudios, la exposición a los rayos de esta luz visible, aumenta la producción de radicales libres, provocando un estrés oxidativo y fotoenvejecimiento. Además, hace que los melanocitos sean más inestables y estén sobre excitados, produzcan más melanina.
Esta exposición puede afectarnos mediante:
- Pérdida de firmeza y elasticidad de la piel por la disminución de la producción de colágeno, elastina y ácido hialurónico.
- Deterioro de las membranas celulares contribuyendo a la formación de manchas.
- Alteraciones en el ADN de las células de la piel que pueden conducir a la muerte de células.
¿Qué puedo hacer para prevenir el envejecimiento digital?
Lo primero que hay que tener en cuenta es el uso del protector solar los 365 días del año y no sólo cuando tenemos el bañador puesto y vamos a la playa.
A la hora de elegirlo hay que buscar uno que nos proteja de todas las radiaciones (UVA, UVB, infrarrojo-A y luz visible), aplicarlo todas las mañanas y volverlo a aplicar cada 2 horas, y con SPF 50.
Rutina diaria de limpieza junto con la hidratación de la piel. Es bueno realizar con regularidad algún tratamiento de belleza. Los productos de uso externo nutren la piel y estimulan la reparación celular. Permiten disminuir y prevenir las arrugas y manchas en cierto grado.
Una correcta alimentación. A través de una alimentación de buena calidad se le aportan a la piel compuestos antioxidantes, vitaminas, minerales y muchos otros nutrientes. Estos participan en la restauración de la piel.
Así mismo, evitan el daño oxidativo causado por los radicales libres del ambiente.
Dormir bien sin interrupciones le permite al organismo repararse de forma adecuada. Durante las horas de sueño el organismo segrega varias sustancias que apoyan la regeneración celular. Esto permite mantener la piel más joven y vitalizada.
No fumar. Está comprobado que todas las personas que tienen la mala costumbre de fumar envejecen más rápido a comparación de aquellas que llevan un estilo de vida sano.
Prevenir el envejecimiento resulta más fácil que reducir sus signos. Por eso, en lugar de esperar a que aparezcan, es mejor actuar antes para disminuir el impacto negativo de los factores que los desarrollan.
¿Habías oído hablar del envejecimiento digital? A lo mejor no, pero a partir de leer este post, ya no puedes exponer tu piel sin protegerla.
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