En este apartado hablaremos sobre la intolerancia a la lactosa. Hasta un 50% de la población española sufre de esta intolerancia.
Las personas que lo padecen no pueden digerir el azúcar (lactosa) que se halla en la leche. Consecuentemente, al tomarla presentan diarrea, gases o hinchazón después de consumir muchos lácteos.

Los síntomas suelen ser inofensivos, pero a la vez muy desagradables para la persona. Y por lo general se debe a la deficiencia de lactasa, una enzima que produce naturalmente el intestino delgado.

Muchas personas tienen niveles bajos de lactasa, pero aún así pueden digerir productos lácteos sin problemas. Si realmente tienes intolerancia a la lactosa, o crees que puedes tenerla, piensa que la deficiencia a la lactosa manifiesta síntomas después de consumir alimentos lácteos.

Convivir intolerancia a la lactosa

Normalmente, la lactosa puede ser fácilmente controlada si se está atento al cuerpo. Es obvio que cada persona es un mundo, pero con la intolerancia a la lactosa pueden comer pequeñas porciones de lácteos. Tenemos un truco que seguro te ayudará a no privarte de ciertos alimentos, y es combinarlos con otros que no lleven lactosa. Y tampoco consumir muchos lácteos de una sola vez, que haya un entretiempo en cada uno.
Los productos lácteos son la mejor fuente de calcio, que a su vez es importante para el crecimiento de los huesos. Los alimentos como el queso o el yogurt pueden ser más fáciles de digerir que la leche; intenta tomar uno de postre, y agrégale un poco de queso a tu pan.

Si no te sientes muy seguro, la leche deslactosa es también una buena manera de ingerir ese calcio que necesitamos sin que te cause demasiados problemas por la intolerancia.

Los que tienen unos síntomas más graves, deben evitar a toda costa cualquier tipo de lactosa. Además de encontrar otra fuente de calcio, por lo que aquí ya intervendría un nutricionista. Son los más capacitados para determinar una dieta equilibrada con comidas alternativas que proporcionen mucho calcio.
Te dejamos a continuación unos tips para enfrentar la intolerancia a la lactosa:

• Bebe zumos que contengan calcio.
• Ingiere alimentos que estén libres de lactosa, es lo más obvio. Pero que sean ricos en calcio, como pueden ser el brócoli, los guisantes, el tofu o la leche de soja.
• Puede parecer insignificante, pero aprende a leer las etiquetas alimentarias. Ya que la lactosa se agrega en alimentos congelados, envasados, enlatados o preparados; como el pan, los cereales, galletas y las cremas para café. Debes estar atento a ciertas palabras que podrían indicar que el alimento contiene lácteos, como por ejemplo: manteca, queso, crema, leche en polvo, sólidos de leche y suero de leche.

Cuándo consultar al médico

Si te preocupa no recibir el calcio suficiente, ve a tu médico si experimentas los síntomas mencionados con anterioridad.
Existen factores de riesgo que pueden hacer que la intolerancia a la lactosa se padezca:

• Edad avanzada: suele aparecer en la edad adulta. Esta afección es poco frecuente en bebés y niños pequeños.
• Origen étnico: Es más frecuente en personas con origen africano, asiático, hispano o nativo americano.
• Nacimiento prematuro: Los bebés que han nacido prematuros pueden tener niveles reducidos de lactasa, debido a que su intestino delgado no genera las células necesarias para producir la lactasa hasta el tercer trimestre.
• Ciertos tratamientos oncológicos: Si has recibido radioterapia contra el cáncer de abdomen o presentas complicaciones intestinales a partir de la quimioterapia, tienes mayor riesgo a padecer intolerancia a la lactosa.
• Enfermedades que afecten al intestino delgado: Algunas enfermedades del intestino pueden provocar la intolerancia debido al excesivo crecimiento bacteriano, la celaquía y la enfermedad de Crohn.

Esperemos que hayas aprendido todo lo básico sobre esta intolerancia. Estate atento a nuestro blog para leer más artículos interesantes.