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Hidratación de la piel tras el verano

Hidratación de la piel tras el verano

El verano es la época del año en la que nuestra piel se encuentra más expuesta a todo tipo de agresiones externas. Las radiaciones solares, la sal de la playa, el cloro de la piscina e incluso el abuso de determinadas lociones protectoras resienten nuestra piel y disminuyen su nivel de hidratación. Ahora que septiembre está a la vuelta de la esquina, conviene tener muy presentes las prácticas que debemos llevar a cabo para reparar el tejido cutáneo. Si eres uno de tantos que con el regreso a la rutina es consciente de los excesos que los meses estivales y sus efectos sobre tu aspecto, hoy vamos a hablar de los mejores técnicas para hidratar la piel tras el verano.

Renovación celular de la piel

La pérdida de hidratación en las capas superficiales de la piel provoca sequedades y surcos que dan forma a una textura escamada y poco uniforme. La respuesta inmediata de la mayoría de las personas ante esta situación es aplicar una loción hidratante para reparar el tejido. Si bien esto es una buena práctica, muchas veces pasamos por alto que antes de rehidratar la piel es necesario renovar las células, eliminando las impurezas y restos que se hayan acumulado en la capa superficial de la piel

La renovación celular puede llevarse a cabo tanto en cara como en cuerpo, pero para que tenga efecto en el área facial es necesario aplicar previamente un producto desmaquillante. Los serum con efecto peeling son ideales para arrastrar todas las células muertas y la suciedad de la piel, despejando además los poros para que se puedan oxigenar debidamente. Para conseguir una purificación total podemos ayudarnos de una mascarilla con acción remineralizaste y una leche corporal para concluir con una sensación suave y agradable al tacto. Finalizado este proceso ya podemos pasar a rehidratar nuestra piel con total seguridad.

Hidratación de la pies

Una de las zonas más delicadas del cuerpo son los pies, en concreto la planta y la piel localizada entre los dedos. El andar descalzo por la arena y la constante exposición a sal y cloro resecan muchísimo los pies, lo que además de grietas y fisuras puede dar lugar a serias infecciones.

Para tratar las durezas y sequedades de los pies no hay nada mejor que comenzar con un baño de leche o agua micelar para ablandar el tejido y reducir el grosor de las grietas. A continuación, podemos aplicar un producto exfoliante para oxigenar las partes más escondidas del piel y retirarlo con agua templada. Por último, para rehidratar toda el área debemos empelar una crema hidratante y extenderla uniformemente por todo el pie, prestando atención a los espacios entre los dedos y al talón.

Es importante que durante los primeros días tengamos cuidado al salir de la ducha y sequemos muy bien toda el área para que las grietas no vuelvan a abrirse. Si es precio podemos emplear cremas reparados especificas para tratar aberturas que, además de incluir propiedades hidratantes, son muy útiles a la hora de cerrar sequedades y heridas.

Rehidratación del cuerpo y la cara

Habiendo renovado las células de la piel y tratado los delicados pies, podemos pasar al resto del cuerpo. Cuando se trata de recuperar la hidratación de la piel después del verano hay que considerar que el sol y el cloro incrementan el envejecimiento progresivo del tejido, especialmente las radiaciones solares, provocando un efecto conocido como fotoenvejecimiento.

Por esta razón deberás emplear cremas y productos que no solo te ayuden a recuperar los niveles de hidratación adecuados, sino también a combatir las manchas, arrugas y todo tipo de signos derivados de la exposición al sol y otros agentes externos como el agua del mar. La mayoría de estas cremas suelen aplicarse después de la ducha, cuando la piel está seca pero todavía conserva algo de humedad, de esta forma se absorberá con mayor facilidad.

En otras ocasiones los estragos en la piel tardan más en aparecer ya que son el resultado de un cambio brusco de temperatura o de humedad en el ambiente, siendo las escamas y grietas los síntomas más evidentes. El mercado de parafarmacia también cuenta con varios productos especializados en el tratamiento y la rehidratación para estos casos.

Ahora que sabes la dinámica que debes seguir de vuelta a la rutina no tendrás ningún problema para hidratar tu piel tras el verano. Recuerda que consumir agua es un aspecto clave para garantizar la correcta hidratación de todo el cuerpo.

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Vitaminas para fortalecer las defensas

Vitaminas para fortalecer las defensas

El sistema inmunológico es la principal barrera que protege nuestro organismo frente a las agresiones externas. La función de las defensas es combatir la presencia de bacterias, virus y otros tipos de microorganismos nocivos para evitar la propagación de infecciones. Mantener un sistema defensivo en prefectas condiciones es garantía de poder disfrutar de una salud plena, y depende en gran medida de nuestro estilo de vida y hábitos alimenticios.

El estrés, el sedentarismo o el consumo de alcohol y tabaco son prácticas que contribuyen a su progresivo deterioro, lo que inevitablemente se traduce en peores condiciones de salud. Hoy vamos a hablar de los mejores consejos para fortalecer las defensas del organismo.

¿Cómo saber si nuestras defensas están bajas?

Existen varios indicadores que pueden sugerir que el sistema inmunitario se encuentra debilitado o no está funcionando a pleno rendimiento. El método más eficaz a la hora de identificar un problema de defensas bajas es realizar un análisis de sangre. Pese a la lentitud de este tipo de pruebas, sus resultados ofrecen un análisis pormenorizado del estado de nuestro sistema inmunológico, señalando aquellos elementos presentes en el torrente sanguíneo que indican un bajo nivel de defensas. No hay nada mejor para fortalecer las defensas de nuestro organismo que conocer el estado del sistema inmunológico.

En determinadas ocasiones no será necesario recurrir a una analítica para saber de primera mano que nuestras defensas están bajas. Si descartamos dolencias previamente diagnosticadas como diabetes o cáncer, que ya de por si contribuyen a degradar el sistema inmunológico, en el hecho de padecer con recurrencia cansancio, náuseas, fiebre suele ser un indicativo de que el sistema inmunológico no se encuentra en perfectas condiciones. Otros signos más evidentes son la aparición de manchas en la piel o la caída del cabello. Si las infecciones o resfriados comunes se alargan más de la cuenta es porque no disponemos de unas defensas fuertes.

Vitaminas para fortalecer las defensas

Emplear suplementos vitamínicos ricos en determinados nutrientes es una manera rápida y segura de mejorar nuestro sistema inmunológico. Ya sea mediante prescripción médica o por cuenta propia, cualquier usuario puede adquirir esta clase de artículos en el mercado de farmacia y parafarmacia. Si por cuestiones de intolerancia a determinados alimentos o cuestiones médicas nuestra dieta sufre un déficit en nutrientes concretos, estos complementos alimenticios suponen la mejor solución para fortalecer las defensas.

La B12 es una de las vitaminas más importantes a la hora de mantener un buen sistema inmunológico. En niveles bajos provoca que la producción de glóbulos rojos disminuya, lo que influye negativamente en la correcta distribución del oxígeno por todo el organismo. Como ya estarás suponiendo, la falta de oxígeno contribuye a una bajada en los niveles de defensas.

Otro de los nutrientes que influyen directamente en el funcionamiento del sistema inmunológico es la Vitamina C. Presente en multitud de cítricos y hortalizas, esta vitamina también puede encontrarse en formato de cápsulas, y su consumo facilita la absorción del hierro, un elemento imprescindible en la producción de defensas, especialmente de aquellas que intervienen en los procesos de cicatrización. Se trata además de un potente antioxidante que ayuda a prevenir la aparición de enfermedades degenerativas.

Uno de los indicadores que llama más la atención de los sanitarios a la hora de examinar una analítica de sangre es el déficit de Vitamina D. Este nutriente puede adquirirse de forma natural mediante la ingesta de pescado, pero la principal fuente de Vitamina D es la luz solar. No obstante, la síntesis de esta vitamina mediante su absorción a través de la piel no resulta muy efectiva, lo que la convierte en una de las vitaminas más demandadas en forma de suplemento.

Este nutriente incide directamente en el funcionamiento del sistema inmunológico, coordinando la producción de células defensivas y su distribución por todo el organismo.

No es posible fortalecer nuestras defensas sin un nivel adecuado de Vitamina C.

Hábitos para el fortalecimiento del sistema inmunológico

No cabe duda de que el consumo de suplementos multivitamínicos y otros productos ricos en las vitaminas anteriormente señaladas contribuirá a fortalecer tus defensas, pero también es necesario llevar un estilo de vida saludable. La alimentación influye directamente en los niveles defensivos del organismo, por lo que mantener una dieta sana y equilibrada se convierte en un requisito fundamental para fortalecer nuestras defensas.

El ejercicio físico es otro hábito que debemos tener en cuenta si queremos disponer de un adecuado sistema de defensas. Además de favorecer la producción de defensas y proporcionar toda una serie de beneficios para el correcto funcionamiento del organismo, es el mejor remedio para combatir los estragos del estrés y la ansiedad, dos circunstancias que contribuyen a disminuir la fortaleza de nuestras defensas.

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Hiperpigmentación: causas y tratamiento

Hiperpigmentación: causas y tratamiento

Seguro que has oído hablar d ela hiperpigmentaación pero posiblemente no sepas muy bien a qué se refiere; por eso, hoy en el blog hablamos de este tema.

La pigmentación irregular de la piel (o hiperpigmentación, como se denomina habitualmente) es un problema cutáneo habitual. Las manchas de la edad (también conocidas como léntigos solares o seniles) o las áreas oscuras de la piel aparecen con frecuencia en la cara, las manos y otras partes del cuerpo expuestas normalmente al sol. A continuación, veremos los diferentes tipos de hiperpigmentación que se pueden producir y las causas de cada uno de ellos.

En este post, analizamos también cómo podemos prevenir la hiperpigmentación así como las medidas que puede tomar para reducir las manchas o las áreas oscuras una vez que se han formado.

Comencemos por el principio: ¿qué es la hiperpigmentación y qué tipos existen?

Como ya adelantábamos, la hiperpigmentación es el término que se usa para describir las áreas de pigmentación irregular de la piel.

La hiperpigmentación aparece en forma de manchas o áreas oscuras en la piel que le confieren un aspecto irregular. Las manchas se conocen como manchas de la edad o léntigos solares y la hiperpigmentación también la podemos encontrar en casos como el melasma o la hiperpigmentación post-inflamatoria.

Las marcas de la hiperpigmentación suelen afectar más a personas con la piel oscura que a aquellos que tienen un tono más claro de piel, ya que la pigmentación de la piel es más intensa en la piel oscura y esto provoca que las irregularidades sean más visibles.

La hiperpigmentación ocasiona áreas lisas y oscuras de piel que pueden variar en cuanto al tamaño y el color.

Diferentes tipos:

“Manchas de la edad”.
Las manchas de hiperpigmentación como las manchas relacionadas con la edad (también conocidas como léntigos solares) son causadas por la exposición al sol. Por este motivo, aparecen con más frecuencia en partes del cuerpo que suelen estar expuestas, como la cara, el cuello, el escote, las manos o los brazos. Normalmente aparecen como áreas pequeñas y oscuras en la piel.

Melasma
También conocido como cloasma, el melasma es una alteración de la piel en la que se desarrollan grandes áreas de hiperpigmentación principalmente en la cara.

Aunque puede afectar tanto a hombres como a mujeres, el melasma es mucho más frecuente en mujeres, y se cree que está ligado a los cambios en los niveles hormonales. El melasma se produce en el 10-15 % de las mujeres embarazadas y en el 10-25 % de mujeres que toman anticonceptivos orales. Por ello, el melasma, es frecuente durante el embarazo.

Hiperpigmentación post-inflamatoria
Se produce cuando una lesión o traumatismo cutáneo cicatriza y deja una zona hiperpigmentada. Suele aparecer en personas que han sufrido acné y también puede ocurrir a causa de intervenciones estéticas, como dermoabrasión, tratamiento con láser y peeling químicos.

Existen otros factores que pueden ocasionar que ciertas zonas de la piel se oscurezcan, como cicatrices, marcas de nacimiento, queratosis actínicas o solares y cáncer de piel, pero estas no se catalogan como tipos de hiperpigmentación.

Si sufres hiperpigmentación deberás visitas a un dermatólogo en primer lugar, para determinar la naturaleza y la causa. En segundo lugar, dependiendo del tipo de hiperpigmentación, deberás seguir un tratamiento u otro.

Si te han surgido dudas a raíz de leer este post, puedes contactar con nosotros sin ningún compromiso.

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La piel de tu hijo, protegida del sol este verano

La piel de tu hijo, protegida del sol este verano

Los niños son uno de los grupos poblacionales en los que deben extremarse las medidas de fotoprotección, ya que se encuentran más desprotegidos que los adultos frente a los efectos nocivos del sol y, además, no son conscientes de este riesgo. Por ello, es responsabilidad nuestra, como padres y madres, de protegerles y enseñarles buenos hábitos para que el día de mañana sean ellos los que hagan un uso responsable del sol.

La piel de los peques de la casa es más sensible, esto lo sabemos todos pero, ¿a qué se debe?

Básicamente la piel no ha completado su desarrollo y difiere en varios parámetros de la del adulto, como por ejemplo:

• Presenta una elevada perfusión sanguínea y un estrato córneo –la capa más externa de la piel- más fino, menos compacto y más hidratado, así como una menor actividad de las glándulas sudoríparas y sebáceas que intervienen en la regulación de la temperatura corporal, una función que está poco desarrollada a esta edad.
• Posee mayor superficie cutánea relativa –es decir, que la superficie de piel es mayor en relación con su peso corporal- que la del adulto, y esto facilita la absorción de las sustancias a través de la piel.
• Su capacidad de sintetizar melanina está menos desarrollada que la nuestra.

Por tanto, la piel de los niños cuenta con menos mecanismos de defensa naturales y capacidad para enfrentarse a las radiaciones solares.

Importante este dato: Por el tipo de actividad que realizan al aire libre, los niños pueden recibir hasta el triple de radiación que los adultos.

Por eso: ¡cuidado este verano!

Para prevenir quemaduras así como otros daños en la piel, es importante una correcta fotoprotección
Recuerda que la exposición al sol debe hacerse de manera progresiva y que debes evitar hacerlo desde las 10 de la mañana hasta las 4 de la tarde. Si lo haces o lo hacen los peques de la casa, utilizar gorra o sombrero, gafas de sol y, por supuesto, una crema de protección solar adecuada para cada edad y tipo de piel.

¿Cuándo se aplica la crema?

Tenemos la mala costumbre de llegar a la playa o piscina y en ese preciso instante echarnos la crema y echar la crema al resto de la familia. ¡Error! La crema solar siempre debe aplicarse 30 minutos antes de la exposición (antes de salir de casa) y repetir la aplicación cada 2-3 horas y tras cada baño.
Con los peques es fundamental esto. Que no te importe que se le quede la piel blanquecina de la crema. Lo importante es que estén protegidos.

¿Qué crema tengo que comprar?

Hay dos factores que tendrás que tener en cuenta: tu edad y tu tipo de piel. Las pieles claras y los niños necesitan una protección SPF 50+. A parte, para el rostro te recomiendo aplicar una crema solar diferente que la que utilizas para el resto del cuerpo porque ésta es la zona más sensible de nuestra piel ante el sol. En la cara, al menos, aplica un factor de protección 30 o superior y para el cuerpo una protección mínima de SPF 15.

Los niños menores de seis meses carecen de la capacidad natural de la piel para defenderse del sol y pueden desarrollar quemaduras solares graves y de consecuencias severas; por ello, mantenlos siempre a la sombra y cubre su cuerpo y cabeza para evitar insolaciones y quemaduras. Yo no recomiendo el uso de crema solar hasta el primer año de edad, así que ten mucho cuidado con el sol hasta entonces.

¿La crema solo es necesaria en las primeras semanas de exposición solar?

¡Ni mucho menos! Hay mucha gente que cree que una vez ha cogido algo de color, deja de ser necesaria la crema solar. Esto es un completo error que puede traerte graves consecuencias.

En nuestra parafarmacia online disponemos de un amplio abanico de cremas solares para toda la familia. Busca la mejor protección para todos y si tienes dudas, consúltanos.

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Antiinflamatorios y ejercicio físico

Antiinflamatorios y ejercicio físico

Los medicamentos antiinflamatorios son el mejor remedo para calmar los dolores musculares. Las sesiones de gimnasio y el ejercicio físico al aire libre pueden provocar serias molestias en determinados músculos y articulaciones, incluso a los deportistas más experimentados. Es importante conocer en profundidad los beneficios de este tipo de medicamentos, sus propiedades a la hora de rebajar la intensidad del dolor y los riesgos a los que nos exponemos por un uso no responsable. Tras haber pasado varias semanas en casa y con la paulatina vuelta a los gimnasio, hoy en Farmacia Reinoso vamos a hablar del uso de antiinflamatorios y el ejercicio físico.

Clasificación de los antiinflamatorios

Al igual que el resto de los productos farmacéuticos, los antinflamatorios también pueden dividirse en diferentes categorías, destacando dos grupos principales. Los más utilizados en todo el mundo son los conocidos con el nombre de AINES, siglas de Antiinflamatorios No Esteroideos. Puede que este apelativo tan variopinto no te diga nada de primeras, pero dentro de esta categoría se engloban antiinflamatorios tan comunes como el iboprufeno o el enantyum. Al ser el tipo de analgésico de uso más extendido es también el que se emplea en mayores cantidades, en muchas ocasiones sin un seguimiento médico adecuado, lo que llega a un consumo abusivo que puede repercutir no solo en nuestro rendimiento físico, sino también acarrear problemas estomacales, renales y de presión sanguínea.

El segundo tipo de antiinflamatorios son los denominados corticoides y esteroides, mucho menos extendidos a nivel poblacional y siempre sujetos a prescripción médica. El uso restringido de estos antiinflamatorios se debe a los severas contraindicaciones que conllevan. Se trata de fármacos empleados principalmente en personas que padecen enfermedades autoinmunes, brotes de acné, artritis y algunos tipos de cáncer. Muchos deportistas los emplean este tipo de antiinflamatorios para multiplicar la producción de hormonas y aumentar su masa muscular, con los irremediables efectos adversos consecuentes.

Efectos de los antiinflamatorios en el dolor muscular

Por muchos estiramientos que realicemos antes de salir a correr o someternos a una intensiva sesión de gimnasio, el riesgo de sufrir dolores musculares está siempre presente, y tarde o temprano acabaremos sintiendo entumecimiento o molestias en músculos y articulaciones. En estos casos los antiinflamatorios pueden ayudarnos a rebajar la inflamación en caso de haber sufrido alguna caída o golpe al tiempo que el dolor también se ve atenuado.

Los antiinflamatorios del tipo no esteroideos son lo más recomendados para tratar este tipo de situación. Además de no requerir prescripción de un profesional, sus propiedades resultan idóneas para reducir la hinchazón y aliviar el dolor con el menor riesgo de efectos secundarios. Sin embargo, esto no significa que no deban tomarse las precauciones necesarias. No se trata únicamente de no abusar de esta clase de medicamento de consumir una dosis superior a la recomendada, sino también de respetar las indicaciones del prospecto. Uno de los errores más comunes es consumir antiinflamatorios con el estómago vacío. Es importante que a la hora de consumir ibuprofeno ya sea antes o después del ejercicio físico lo hagamos tras haber ingerido algún alimento como una pieza de fruta o un sándwich.

Riesgos de los antiinflamatorios durante y después del ejercicio físico

Si bien los antinflamatorios nos pueden ayudar para aliviar el dolor y la hinchazón tras el ejercicio físico, es muy importante no consumirlos inmediatamente después ni en plena sesión de ejercicio, ni tampoco antes. No son pocos los deportistas y aficionados al fitness que erróneamente lo hacen pensando que de esta forma incrementarán su rendimiento y correrán menos riesgos de sufrir molestias y dolores, pero nada más lejos de la realidad.

Nuestro rendimiento no se verá aumentado por haber consumido una cápsula de ibuprofeno o enantyum. Los estudios han demostrado en repetidas ocasiones que las capacidades del deportista permanecen dentro de los valores esperados, al igual que el riesgo de padecer dolores o lesiones en músculos y articulaciones. Los únicos efectos que ha sido posible demostrar en ensayos clínicos han sido problemas en el tracto intestinal y dolores abdominales. Incluso algunos sujetos indicaron una menor resistencia al dolor.

Los antiinflamatorios son muy útiles para aliviar los dolores e hinchazones provocados por una actividad física intensa, pero siempre deben consumirse pasado un tiempo tras haber finalizado el ejercicio y después de haber reposado e ingerido algún alimento.

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